Ponte cómodo, sentado en un lugar tranquilo en el que no te puedan interrumpir. Por un momento, deja a un lado asuntos y tareas pendientes del trabajo, del día a día… y céntrate en ti mismo. ¿Estas listo? ¡Comenzamos!

Piensa por ejemplo en una taza con café e intenta percibirla plenamente utilizando todos tus sentidos:

En primer lugar, visualiza la taza en su conjunto. Mira su color, su forma angulosa, su tamaño… Fíjate en cada detalle, también en el aspecto interno, lleno de café y cómo se adapta el líquido a su forma. Observa el color profundo, puro y gratificante del café. La taza se ve humeante y la tomas como una recompensa del día…

Ahora te vas a detener en el sonido de la cucharilla sobre la taza al dar vueltas al líquido y azúcar moreno, escucha el choque con los lados y bordes, esos tintineos casi rítmicos… Detente en el leve rumor al beber el líquido, el sonido al llegar y pasar a través de tu boca…

A continuación repasa en tu memoria el aroma sutil que desprende el café cuando sale de la cafetera y después el olor más intenso cuando está vertido en la taza y lo acercas a tu nariz antes del primer sorbo. Trata de captar los componentes aromáticos, su tueste, su esencia en un instante…

Seguidamente, lleva a los labios la taza y saborea el café. Un primer trago algo amargo y un poco azucarado que paladeas unos segundos antes de ser absorbido. Reten el sorbo en la boca. Compara ese sabor con sensaciones de otros cafés, sólo o en compañía, en casa o en un lugar especial en aquel viaje… Pero vuelve a este momento y degusta los matices cafeteros.

Por último, toca la taza y nota el material que lo compone. Un cristal tallado agradable al tacto del que se percibe una textura diferente entre el exterior y el interior. Nota el café caliente y el efecto que tiene en tu boca al ser retenido. Está caliente pero no te quema y te deja una sensación agradable en los labios, en la lengua, en las papilas gustativas mientras lo bebes pausadamente…

Una experiencia sensorial plena y consciente en cierta manera de tu propia existencia.

Como en la vivencia anterior te propongo una terapia psicológica en la que te acompañaré para que puedas encontrar un contexto agradable, que tengas conciencia de ti mismo, que sea tu espacio, para expresarte, para sentir y poder afrontar aspectos de tu vida que quieras cambiar, tratar de solucionar o simplemente replantearte.

En ocasiones no es necesario vivir situaciones límites o un problema para reaccionar y tratar de progresar en algún aspecto vital , aprovechar para conocerte mejor y sentirte más a gusto contigo mismo y con las personas que te rodean. Un desarrollo personal continuado que a veces se puede considerar oportuno y necesario.

Me gustaría invitarte a compartir este tiempo de terapia conmigo. Sin duda, me gustan las personas.