Mis principales intervenciones son con personas adultas (a partir de 18 años).

La tipología de problemas y trastornos en adultos es variada y en muchos casos heredadas de las etapas evolutivas anteriores.

Destacan por su incidencia y prevalencia entre la población española los estados de ánimo y depresivos, trastornos de ansiedad y estrés (desde la ansiedad generalizada, trastornos de pánico, fobias específicas o agorafobia), trastornos obsesivos compulsivos, trastornos de alimentación, problemas de adicciones (alcohol, tabaco y otras drogas) y al juego (ludopatía).

Tampoco se debe perder de vista por el efecto que tiene en nuestra calidad de vida los trastornos del sueño y aquellos que limitan nuestro desarrollo personal y profesional relacionados con el déficit habilidades sociales, asertividad, timidez o agresividad. El acoso laboral o mobbing tiene un impacto negativo cada vez más negativo en la salud mental de las personas.

Tercera edad.  Esta etapa de madurez de la vida de una persona con un envejecimiento físico y mental va unido a situaciones vitales estresantes como por ejemplo la jubilación, perdida de personas queridas o aceptar nuestra última etapa con sus limitaciones. En muchos casos hace necesario el asesoramiento y apoyo de un profesional de la psicología.

Depende de cada persona aunque en general llegados a esta etapa (sobre lo 60 a 70 años) con mayor frecuencia encontramos ciertos problemas psicológicos, sobresaliendo en mayor medida los trastornos depresivos, trastornos de ansiedad, baja autoestima, insomnio, aislamiento, duelo o en su acoso enfermedades mentales degenerativas como pueden ser la demencia o alzhéimer.

Valoremos nuestra salud física al igual que nuestra salud mental en su justa medida para añadir calidad de vida a las diferentes etapas.

¿Queremos acumular años a nuestra vida o vida a nuestros años?